Buena macho!


“Buena macho!”

Funciones: Viernes 3, 10 y 17 de agosto de 2018.

Horario: 21:00 hs

Entrada General: $200

¡Reservar!

 

La obra

Buena macho! (Estrenada bajo el título de “Diez maneras de ser un hombre”) es una comedia del guionista Fernando Schmidt, escrita especialmente para la Red Uruguaya de Lucha contra la Violencia Doméstica y Sexual, con el objetivo de incorporar voces masculinas para la creación de conciencia por un mundo con equidad de géneros.
Son modelos masculinos de ser y estar en el mundo. Una obra que descubre los miedos, las contradicciones y el peso de los mandatos sociales a través del humor.
Es una crítica mordaz que deja al descubierto los mecanismos del varón bajo la etiqueta del macho. Una comedia entretenida, ácida y filosa que nos lleva, indefectiblemente, a reflexionar sobre el rol masculino en nuestra sociedad.


El director

Marcelo Massa es actor, dramaturgo, coreógrafo, docente y director. También es mentor y director del Festival La Menage (Festival de danza, danza-teatro, que se realiza desde hace nueve años en la ciudad de Córdoba). Fue creador del Grupo La Resaca, con el que recibió numerosas distinciones en formas de invitación a festivales y premios. Entre sus numerosos trabajos podemos citar Guernica, La Misión (Henier Müller), Cabeza Quemada (Marius Von Mayenburg), Dale, dale Dalí (Grupo La Resaca), 20 años//20 minutos (con el grupo La Cochera); Sex (de Rene
Pollesch); Intima, una sola (grupo La Resaca); Homos; La Fiestita; El amor es más frío que el Capital (de Rene Pollesch); 200. Decadencia del imperio argentino (Grupo Crasch) y El Anzuelo (de Gemma Rodríguez Villanueva) entre muchas otras.


Los actores

Gonzalo Dreizik es docente, dramaturgo, director y actor. Forma su primer grupo de teatro loquevenga en 1998. En 2002 se incorpora al elenco estable del teatro minúsculo. Desde 2003 hasta la actualidad, forma parte del grupo eL GaLLiNeRo teatro. Como actor ha participado en más de 20 puestas teatrales entre las que se destacan: Criaturas; La desconfianza; Cámara kirlian; Después de la lluvia; Estocolmo, la primavera de los llorones y Maldita Afrodita, una sitcom teatral; entre otras.

Alejandro Orlando es actor y autor teatral. Creador junto a Pedro Paiva del duo “Los Modernos”, compañía con la que desde el año 2002 ha realizado giras y funciones en Argentina y el exterior. Los Modernos han recibido las críticas más destacadas y han sido galardonados con innumerables distinciones entre las que sobresale el “Premio ACE al mejor espectáculo de humor” del año 2007. Como autor ha estrenados sus obras en Argentina y España y ha recibido los premios a mejor obra de Argentores con sus textos La casa del viento y Los iluminados.

Hernán Sevilla es actor, director y docente teatral. Inicia su carrera en 1991 y ha trabajado con directores como Cheté Cavagliatto, Jorge Díaz, Cipriano Argüello Pitt, Roberto Videla, Marcelo Massa, Luciano Delprato, José Luis Valenzuela, Daniela Martín, Rubén Szuchmacher, Josep Pere Peyró (España), Paco Zarzoso (España), Guillermo Heras (España) y Stephan Sushke (Alemania) entre otros.
Como actor ha realizado giras y funciones tanto en Argentina como en Chile, Uruguay y España.


La prensa

La voz del Interior (Córdoba)
“10 maneras de ser un hombre: Cuando el humor suma”
Nuestro comentario de la obra “10 maneras de ser un hombre”.
Por Beatriz Molinari 26/03/2012

En el vasto mapa de las relaciones personales, el territorio masculino se convierte
en campo de batalla cuando desde algunas máximas mal enseñadas y peor
aprendidas se genera violencia. La obra de Fernando Schmidt, 10 maneras de ser
un hombre, transita ese territorio con las estrategias del humor y, en la versión que
se presenta en Córdoba, tres actores que pueden sortear cualquier equívoco con
respecto a la intencionalidad de los monólogos.
El formato de programa televisivo sirve para establecer una dinámica de
comunicación frente al público presente, al tiempo que extrema los clichés de los
programas masivos que se precian de ofrecer servicios y consejos varios al
espectador.
En este caso, “Buena macho”, tal el nombre del programa, es el espacio donde se
muestra un combo urticante y hasta escandaloso. Los presentadores van
habilitando los monólogos en boca de distintos personajes que exponen, como
verdaderas y eternas, ciertas costumbres atribuidas al hombre que se precie de tal
en una sociedad machista.
Alejandro Orlando, Hernán Sevilla y Gonzalo Dreizik juegan con esos machos que
llevan dentro, pero ridiculizando la postura de quienes adhieren sin pensar a las
maneras de estar en la vida. Predomina el humor absurdo y el exceso por
acumulación y repetición de gestos. Así, Sevilla es un padre que habla a su hijo
encerrado en la habitación y le explica por qué es tan importante aquello de que
‘los hombres no lloran’. El actor es después un divorciado que exige a su ex, la
división de un objeto muy preciado; también, la chilena que tiene serio problema
con el vecino brasileño. Gonzalo Dreizik elabora una prolija sanata sobre la
fidelidad como un defecto a corregir; compone un DT que recrimina a su equipo en
el vestuario y delira, pelota en mano; es, además, el participante en el programa de
preguntas y respuestas. Orlando arma un discurso al revés en ‘Tenemos que
hablar’, victimizando al pobre tipo que no sabe cómo reconquistar a su esposa;
logra el testimonio de María José, presentada como ‘ex macho’, un trabajo
complejo, siempre al límite de la parodia; y es el vecino enmascarado de la chilena.
La obra del autor uruguayo Fernando Schmidt fue concebida para colaborar con el
proyecto de una organización civil que lucha contra la violencia de género. El trío
de actores y el director Marcelo Massa suman sentidos con sus personajes,
poniéndole el cuerpo a un discurso que, visto a media distancia, da vergüenza
ajena.


La mañana de Córdoba
“Desenmascarar la violencia simbólica desde el humor”
Fernanda Pérez | Miércoles 28 de Marzo de 2012

Los daños físicos son tal vez la expresión última y más definitiva de la violencia.
Sin embargo ésta tiene otras representaciones simbólicas que se manifiestan
cotidianamente en nuestras vidas y que, en muchos casos, hasta están avaladas
socialmente. Bajo esa premisa, la obra “Diez maneras de ser un hombre” propone
una seguidilla de monólogos y sketchs que si bien son trabajados desde el humor
exponen con ferocidad las distintas máscaras que esconden el verdadero rostro
del machismo exacerbado, de la discriminación, del discurso agresivo y de la
intolerancia.
Marcelo Massa dirige al trío actoral que componen Alejandro Orlando, Hernán
Sevilla y Gonzalo Dreizik. Ellos son los encargados de alternar -entre cuadro y
cuadro- los roles de los conductores de “Buenas macho” (título más que sugerente)
y de algunos de los estereotipos que van apareciendo a lo largo de esta especie de
programa televisivo. Todos tienen algo en común: representan al típico “macho
rioplatense”.
Esos “machos” son los que le gritan a su hijo adolescente “maricón” si éste llora, o
que elaboran mentiras absurdas para avanzar a una mujer. Son los que en calidad
de técnico de un equipo de fútbol despliegan una agresividad desmesurada, o que
hacen planteos absurdos a su pareja.
Orlando, Sevilla y Dreizik despliegan sus condiciones actorales con un arsenal de
gestos y expresiones que le imprimen personalidades claras y definidas a esta
colorida galería de personajes. Un párrafo aparte merecen el travesti discriminador
que muere por estar al menos cinco minutos en la pantalla, y el sketch en el que un
brasilero agredido sexualmente por el perro de su vecina chilena, termina haciendo
planteos hilarantes.
Los espectadores se ríen y mucho, a veces con la dolorosa complicidad de
reconocer que todo lo que está pasando sobre el escenario no difiere demasiado a
la vida real.
El concurso final de “Buenas macho” termina por demostrar cuán fuera de todo ese
discurso televisivo está la mujer (cualquier semejanza con la TV actual no es sólo
pura coincidencia).
Sin perder la ironía y la comicidad, con buenas actuaciones y climas muy bien
logrados, “Diez maneras de ser un hombre” es una obra muy efectiva que invita a
reír pero también a pensar sobre ciertos modelos culturales que, aún en el siglo
XXI, siguen vigentes.